Joe Quesada y Jimmy Palmiotti son los artífices del “pequeño milagro” que es este tomo de Daredevil con guión de Kevin Smith, el popular director y guionista cinematográfico estadounidense. Smith opta por contarnos una nueva caída y ascensión en la biografía de Matt Murdock. Ante el interrogante que supone para el héroe un niño que parece ser el Mesías cristiano o el Anticristo, todo se desmorona a su alrededor con fatídica y espantosa precisión. Daredevil deberá revisitar todas las parecelas de su identidad, par ello contará con la ayuda de su antigua compañera de sábanas y aventura, la Viuda Negra y con su confidente y amigo Spiderman y con el Hechicero Supremo del Universo Marvel, el Dr. Extraño. Pero el camino, en el fondo, deberá hacerlo solo.
Y eso que Daredevil siempre me ha parecido un personaje segundón y ridículo, sí, ridículo, un ciego con sentidos ultradesarrollados que se viste de diablo rojo, siempre vi a Daredevil como el hermano mayor de Spiderman, o mas bien un actor secundario que aparecia de vez en cuando en las andanzas del trepamuros.
A mí DD sí me cae bien, creo que a veces es el guinista el que sabe enfocar y dirigir de forma maestra al personaje, éste es el caso.
El guión de Smith junto con el dibujo de estos dos crean una atmósfera mágica dentro de un personaje que sí, esverdad, es un poco ridículo. Si a eso sumamos que fue la primera colección que le regalé a mi novia, y que luego ellá me compró en grapas... Pues el resultado es un cariño especial por ese tramo de la vida de Murdock.
Fuerza y honor.