DRACULA (1992)
La mejor adaptación hasta le fecha de la obra de Bram Stoker y una gran película. Magníficas actuaciones para una hitoria de misterio, aventuras y amor

El film empieza con un prólogo situado en Rumania en el siglo XV: el príncipe Vlad, tras frenar a los ejércitos musulmanes que amenazan a la cristiandad, se siente traicionado por Dios cuando su amada se suicida; reniega de él y se convierte en Dracula. Esta introducción, que no existe en absoluto en la novela, cambia totalmente el sentido de la historia y del personaje de Dracula. En el libro el vampiro es simplemente la encarnación del Mal que viene a perturbar el orden en la tranquila sociedad victoriana; Coppola lo convierte en un héroe romántico que busca el amor de la única manera que puede después de que el Dios por el que luchó le haya fallado, acercándolo así a Frankenstein, otro personaje abandonado por su creador. La relación entre Dracula y Mina, que en la novela es simplemente seducida y esclavizada por el vampiro, se convierte en el reencuentro del amor perdido, puesto que ella es la reencarnación de la novia suicida del príncipe.

Esta película elegante y visualmente muy cuidada exalta los sentidos, es más sensorial que racional.. Y no sólo porque el vestuario sea uno de los más bellos de la historia del cine, ni porque se tenga una peculiar atención a los detalles (esas rosas que se marchitan con el avance del vampiro), ni por las transparencias a la antigua usanza con la que se tachona la pantalla, evocando esas sombras chinescas, esos comienzos del cine a los que asisten Mina y el conde. El comienzo, calcado de una estética a lo japonés (es conocida la admiración de Coppola y su generación por Kurosawa) es de lo más interesante de este film que atesora con razón muchas escenas famosas, verdaderas set pieces (la carrera de Drácula con el sol poniéndose es una de las más espectaculares), y añade a la tipología vampírica algo que sólo Murnau llegó a atisbar, mejorado ahora por la tecnología digital: me refiero a esos planos sorprendentes de Drácula y su sombra viviendo casi vidas separadas, una de las mejores aportaciones del cine moderno al mito del vampiro.
Por cierto para los que no lo sepan Macfarlane Toys saco dos figuras de la pelicula de una gran calidad.



Nick Furia dijo
Hombre, pues a mí me pareció un poco aburridilla, la verdad.
Fuerza y honor.
4 Enero 2007 | 12:51 AM