Según antiguas creencias, nuestro universo se compone de tres dimensiones paralelas: nuestro mundo (Ningenkai), el de los demonios (Makai) y el de los hombres bestia (Jūjinkai). Tres dimensiones interrelacionadas a la vez que totalmente separadas por diferentes vibraciones. Pero esas creencias hablan de la llegada del ser supremo (Chojin), una especie de dios que llevará la paz definitiva a los tres mundos. La leyenda está a punto de cumplirse en el Tokio actual, lo que supondría el fin de la civilización. Amano, un guardián procedente de otra dimensión, quiere descubrir la identidad del Chojin para evitar un apocalipsis en nuestro planeta.
La Leyenda del Señor del Mal es la primera parte de la saga Urotsukidoji, una auténtica historia de terror, sangre , regada con gotas de sexo y apocalipsis varios.
Con esta carta de presentación, se puede ver por donde irán los tiros. Una orgía de sangre y sexo, donde los monstruos más asquerosos que se puedan imaginar se mezclan constantemente con escenas de alto voltaje erótico y catástrofes bestiales.... No es de extrañar que la imaginación de sus creadores (con Toshio Maeda -"La Blue Girl"- a la cabeza) sea legendaria.
Lástima que el guión, que tiene un buen arranque (los tres mundos, el Chojin, etc.) se diluye conforme avanza la película. Es como si sus creadores se hubieran embriagado entre tanto monstruo y tanto tentáculo asesino, olvidando a los personajes en un charco de sangre. Sólo al final parece que retoman el hilo y cierran más o menos la historia, dejando abierta la puerta a la segunda parte.
Eso si no se puede negar que la realización es brillante, con unos efectos especiales y música muy buenos y unos personajes realmente únicos. Además, los dibujos y la animación se conservan dignamente con el paso del tiempo y la historia, vale la pena. Es el universo de Urotsukidoji y aunque sólo sea una vez, hay que verlo.
A mí esta película me impactó grandemente, lo de las colas locas del dios ée me petrificó...
Pero hay partes mil, hay que verlas todas, chavales!!!.
Fuerza y honor.
Menudo viaje a mi pubertad has realizado....